viernes, 27 de noviembre de 2015

Cómo manejar tu economía

Manejar bien nuestras finanzas pasa por dos exigencias ineludibles: disciplina y sentido común. Decirlo o ponerlo por escrito resulta sencillo; pero en la práctica dista mucho de ser así. La que nunca se haya quedado sin efectivo a mitad de mes que tire entonces la primera moneda. La verdad es que el dinero se hace humo ¿Por qué? ¿Cómo mantener el equilibrio entre nuestros ingresos y egresos sin pasar penurias? Consultamos con especialistas en finanzas personales y estos son sus consejos.

1. Registra todos tus gastos

Anota todos tus egresos, incluso los que consideras mínimos, como la propina que das a quien cuida de tu carro en la vía pública; al acróbata de la intersección o lo que pagas por un chocolate al vendedor ambulante que sube a la unidad de transporte público. Monitorear gastos permite descubrir hábitos buenos y malos al gastar.

2. Define el presupuesto del mes

Estructura un presupuesto de acuerdo con tus ingresos del mes. Prioriza gastos: distingue entre los básicos (necesarios para vivir), los urgentes, los importantes y los innecesarios.
¿Cómo hacerlo? Pregúntate si realmente los necesitas para vivir. Una deuda, por ejemplo, es un gasto urgente mientras que un par de botas nuevas, adicionales a las que ya tienes, un gasto innecesario. Una
vez definido tu presupuesto, ajústate a él. Un consejo adicional: lo ideal es que cada miembro de la familia elabore su propio presupuesto, priorizando gastos a fin de no afectar el presupuesto familiar.

3. Establece metas de ahorro

Plantéate siempre una meta de ahorro, por mínima que sea, aunque lo ideal es destinar el 10% o 20% de tus ingresos del mes a ese fin. Para facilitarte este cometido, abre una cuenta bancaria para este fin y transfiere el importe de tu ahorro al día siguiente de recibir tu sueldo. Asume tu meta de ahorro como prioridad A1, y no como aquello que te queda. Busca también oportunidades de ahorro. ¿Opciones? Aquí algunas: lleva lonchera a la oficina o a la universidad para no pagar por un menú; deja de comer en exceso y usa el transporte público en lugar de tomar taxi. Si contabilizas tus gastos te sorprenderá comprobar que los S/.5 diarios que pagas por el cuidado de tu carro suman S/. 25 en cinco días y S/. 200 al mes, monto que te serviría para pagar el recibo de luz.

4. Fíjate objetivos que mejoren tu calidad de vida

Al ser conscientes de nuestro real flujo financiero (entre ingresos y egresos), podremos estar en la capacidad de satisfacer aquellas necesidades que contribuyen a mejorar nuestra calidad de vida, como puede ser adquirir una computadora, un carro, un departamento o realizar una maestría. Si conoces cómo gastas, sabrás cómo ahorrar y alcanzar las metas que te propongas.
Cuando recibes la quincena pero te acuerdas que tienes que pagar, el celular, el agua, la luz, el gym. 

5. Conoce bien los servicios y productos financieros

Antes de optar por un producto o servicio financiero, pregunta por sus características. Date el trabajo y el tiempo para comparar antes de elegir. Verificar cuál es la entidad financiera que nos ofrece un mejor servicio y a más bajo precio siempre jugará a nuestro favor. Si quieres abrir una cuenta de ahorros,
pide información sobre las transacciones gratuitas que podrás realizar con ella. Tampoco conviene usar la agencia bancaria como el principal canal de transacción porque, por lo general, nos cobran una comisión a partir de un número determinado de operaciones. En cambio, en los cajeros automáticos o los agentes corresponsales, los costos de las transacciones nos saldrán gratis.

6. Usa el crédito de manera inteligente

No te dejes convencer fácilmente de aceptar alguna tarjeta de crédito. Siempre ten presente que si la usas debes devolver ese dinero ‘prestado’ en un tiempo determinado, más los intereses y gastos administrativos. Siempre está la tentación de emplearla en algo que no es realmente urgente o prioritario. A la larga nos endeudamos por gusto y terminamos frustradas por malgastar el dinero.
El crédito es un producto financiero muy útil siempre que planificamos inteligentemente el momento oportuno para recurrir a él, es decir, determinar muy bien para qué lo queremos usar y cómo lo vamos a devolver.

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